24 de septiembre de 2007 - Año II - Nº 321

2.400 comunidades de base en la capital de Tanzania
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La Iglesia coreana recuerda a sus mártires
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Primera piedra de la nueva Iglesia 'San Luis de Orión' en Ucrania
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Encuesta sobre la Fidei Donum: 566 sacerdotes y 114 laicos italianos en servicio misionero
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Alegría en la Iglesia local por la causa de beatificación del cardenal Nguyen Van Thuan
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2.400 comunidades de base en la capital de Tanzania

OMPRESS-TANZANIA (24-09-07) Son más de 2400 las pequeñas comunidades cristianas de base (Small Christian Community, SCC) en la Archidiócesis de Dar es Salaam, capital de Tanzania. Lo afirma Sor Rita Ishengoma, de la Congregación de Santa Teresa del Niño Jesús, en su intervención en la reunión nacional de las comunidades de base en la St. Thomas University, en Minnesota (Estados Unidos). “Estas comunidades”, se lee en el texto de Sor Rita, “ofrecen a cada parroquia un modo especial de evangelización en profundidad que transforma la parroquia en una fraternidad de vida y en una comunidad apostólica”.

Las comunidades cristianas de base desarrollan su obra de evangelización profunda a través del anuncio de la Palabra de Dios, de la oración comunitaria llevada de casa en casa por lo menos una vez a la semana, del compartir actividades caritativas, del fortalecimiento de los vínculos entre las familias y de la ayuda recíproca en la educación de los hijos.

“Se trata de un programa que tiene éxito entre todos los parroquianos sin distinción de tipo económico o social”, precisa Sor Rita. “Los vecinos de casa se ayudan mutuamente para vivir en un espíritu de hermandad y en un sentido de comunión espiritual”.

En Dar es Salaam no hay ninguna parroquia que no disponga de comunidades cristianas de base y su número está en constante aumento. Hace diez años se dio un nuevo impulso cuando comenzaron los hermanamientos entre las comunidades de base de la Archidiócesis con las de otras partes del mundo. “Los hermanamientos han traído algunos cambios”, explica Sor Rita. “Tenemos amigos, hermanos y hermanas en todo el mundo. Hemos derribado las barreras de las culturas, de las fronteras…”.

La difusión de las comunidades cristianas de base se ve asimismo ayudada por los medios de comunicación de la Archidiócesis: “Radio Tumaini” y “Tumaini Letu”, el periódico diocesano.

Reconociendo la importancia de esta realidad, el Cardenal Polycarp Pengo, Arzobispo de Dar es Salaam, proclamó el año pastoral 2006/2007, el “Año de las comunidades cristianas de base” en toda la Archidiócesis. El evento comenzó en marzo de 2006 con una Misa solemne con ocasión de la fiesta de San José, el Santo Patrono de la Archidiócesis.

El éxito de las comunidades cristianas de base en Dar es Salaam llevó a la Conferencia Episcopal de Tanzania a declarar un “Año nacional de las comunidades cristianas de base”, que fue inaugurado el 27 de mayo de 2007, Día de Pentecostés, en cada diócesis del país.

Las comunidades cristianas de base son así un objetivo prioritario de la Iglesia católica de los países AMECEA (Asociación de los Miembros de las Conferencias Episcopales de África Oriental): Eritrea, Etiopía, Kenya, Malawi, Sudán, Tanzania, Uganda y Zambia.


 

La Iglesia coreana recuerda a sus mártires

OMPRESS-SEÚL (Corea del Sur) (24-09-07) “A lo largo de los siglos, Asia ha dado a la Iglesia y al mundo un gran número de estos héroes de la fe, y desde el corazón de Asia (…) hombres y mujeres como San Pablo Miki y compañeros, San Lorenzo Ruiz y compañeros, San Andrés Dung Lac y compañeros, San Andrés Kim Taego y compañeros. ¡Qué el gran número de mártires del Asia, antiguos y nuevos, no cese jamás de enseñar a la Iglesia en aquel continente aquello que significa el dar testimonio del Cordero en cuyo sangre ellos han lavado sus vestidos resplandecientes (cfr. Ap 7, 14)! ¡Qué ellos sean testigos del hecho que los cristianos están llamados a proclamar siempre y en todo lugar nada más que la potencia de la Cruz del Señor! ¡Y que la sangre de los mártires de Asia sea, hoy como siempre semillas de vida nueva para la Iglesia en cada lugar del Continente!” (Ecclesia in Asia n. 49). A partir de este pasaje de la Exhortación Apostólica post-sinodal “Ecclesia in Asia” surge la reflexión y la celebración que la Iglesia coreana dedica, en todas las diócesis, a los santos Andreas Kim Taegon, Pablo Chong y compañeros, mártires coreanos festejados el día de hoy, 20 septiembre, por la liturgia.

La fiesta de Andreas Kim y compañeros es para la Iglesia local una ocasión para recordar su historia, las primicias del anuncio del Evangelio que llegó a Corea a  inicios del siglo XVII, gracias al apostolado de algunos laicos. En ese entonces, a pesar de la ausencia de los pastores, se formó una fuerte y fervorosa comunidad, guiada y cultivada casi únicamente por laicos hasta el año 1836, cuando los primeros misioneros provenientes de Francia se introdujeron secretamente en la región. De esta comunidad cristiana, que sufrió duras persecuciones en los años 1839, 1846, 1866 y 1867, surgieron 103 santos mártires, entres los cuales están presentes el primer sacerdote coreano, Andreas Kim Taegon, ardiente pastor de almas, y el apóstol laico Pablo Chong Hasang. Todos los otros -en gran parte laicos, hombres y mujeres, viejos, jóvenes y niños, más de 10.000 personas asociadas al martirio- sellaron con la sangre la maravillosa primavera de la Iglesia coreana. Los mártires coreanos han sido canonizados en 1984 en Seúl por Juan Pablo II, en la primera ceremonia de canonización fuera del Vaticano.

Pero el camino de tantos otros mártires coreanos hacia la gloria de los altares continúa: en el 2004 se abrió oficialmente en Seúl la fase diocesana de una nueva Causa de Beatificación: la del Siervo de Dios Pablo Yun Ji-Chung y de sus 123 compañeros, torturados y asesinados “in odium fidei” en 1791. En el 2006 la diócesis de Incheon inició la fase diocesana del proceso de Beatificación de John Song Haebung, un laico misionero martirizado durante la Guerra de Corea (1950-1953), en la primera causa de beatificación de un laico católico de un periodo sucesivo a la era colonial japonesa.

En el 2007 las diócesis coreanas de Chunchon y Hamhung han iniciado las investigaciones y los testimonios para la fase diocesana del Proceso de Beatificación de algunos Mártires coreanos del siglo XX: sacerdotes y religiosos que murieron entre 1940 y el 1950, mientras llevaban adelante una obra de evangelización y de cuidado pastoral en las áreas de Gangwon-do y Hamgyeong-do. Además, la Orden de San Benito de Wagwan (Congregación benedictina de Santa Otilia) ha anunciado la apertura del proceso de Beatificación de 36 Siervos de Dios, que murieron en las prisiones de los campos de trabajo y de detención entre el 1949 y el 1952 (años de la guerra de Corea), mientras asistían a los prisioneros.


 

Primera piedra de la nueva Iglesia “San Luis de Orión”, en Leopoli, Ucrania

OMPRESS-UCRANIA (24-09-07) El sábado 15 de septiembre el Vicario General de la Obra Don Orión, don Enemesio Lazzaris, puso la primera piedra de la nueva capilla que será dedicada a San Luis Orión y del oratorio, que provisionalmente acogerá a los fieles ucranianos en espera de la construcción del Centro Don Orión, que contempla la realización de un monasterio, del seminario, de una nueva iglesia con oratorio, de un gimnasio y de dos estructuras para acoger a jóvenes discapacitados y la sede de Caritas. “Después de seis años de misión orioniana en Ucrania —afirmó Lazzaris— y gracias al importante trabajo desarrollado por los religiosos orionianos, Egidio Montanari y Moreno Cattelan, hoy ponemos la primera piedra de lo que será un futuro desarrollo de la Congregación en este inmenso y fascinante país. A la actividad de evangelización —prosiguió Lazzaris— hemos unido siempre la atención a los más débiles, a los pobres y a los marginados que en esta zona periférica de Leopoli, ciudad con más de 830 mil habitantes, son muy numerosos”.


 

Encuesta sobre la Fidei Donum: 566 sacerdotes y 114 laicos italianos en servicio misionero

OMPRESS-ROMA (24-09-07) “El Movimiento de los Fidei Donum. Entre memoria y futuro”. Este es el título del volumen publicado por la EMI, editado por el sociólogo Dario Nicoli, docente de la Universidad Católica de Brescia, y presentado durante el Congreso Nacional de los Directores de los Centros Misioneros diocesanos que se llevó a cabo en Isola delle Femmine (Palermo), sobre los 50 años de Fidei Donum en Italia. En particular la encuesta ha demostrado que el deseo de vivir plenamente el ser sacerdote en la opción preferencial por los pobres y la posibilidad de esclarecer la propia vocación a través de una opción radical, son las motivaciones que mueven a ir a tierras de misión. “Los misioneros Fidei Donum encontrados - explicó Nicoli - manifiestan una mayor capacidad de escucha, que significa relación y comprensión, con respecto al contexto en que se encuentran trabajando, pero también presentan un menor apego a las cosas, revelando que toman su alimento de algún Otro que regenera, renueva y revivifica la propia vocación”.

Hoy los sacerdotes italianos en servicio misionero como Fidei Donum son 566, equivalentes al 4% de los misioneros italianos y al 1,6% de los sacerdotes diocesanos italianos, y provienen de 113 diócesis. Los laicos Fidei Donum, con regular convención CEI, son 222, de los que 114 son casados provenientes de 42 diócesis. En total, por lo tanto, hoy los Fidei Donum, son 788, es decir, el 5,5% de todos los misioneros italianos en el mundo. Una cifra bastante estable en los últimos años, aunque se registra un incremento de los laicos, muchas veces familias completas ante una disminución de sacerdotes. Entre las destinaciones misioneras de los Fidei Donum, más de dos terceras partes son enviados a América Latina: sólo en Brasil se encuentran 225 sacerdotes.

“Después de cincuenta años - subraya Mons. Giuseppe Pellegrini, Director de la Oficina nacional para la Cooperación misionera entre las Iglesias y Director nacional de las Pontificias Obras Misioneras, en la introducción al libro - la experiencia de los Fidei Donum tiene todavía mucho que decir a nuestras comunidades. Si un tiempo la misión podía ser pensada como un “don” a jóvenes Iglesias necesitadas de personal y de medios, hoy se muestra como cada vez más evidente que la comunión es una categoría indispensable para orientar la cooperación entre las Iglesias”.


 

Alegría y expectativa en la Iglesia local por la causa de Beatificación del Cardenal Francois Nguyen Van Thuân

OMPRESS-HANOI (Vietnam) (24-09-07) Hay gran alegría y expectativa en la Iglesia vietnamita por la inminente apertura del proceso de Beatificación del Cardenal Francois Nguyen Van Thuân, inolvidable apóstol y pastor de la Iglesia en Vietnam, muerto el 16 de setiembre del 2002. En los próximos meses se abriría la fase diocesana de la Causa de Beatificación del Cardenal vietnamita, ex-presidente del Pontificio Consejo “Iustitia et Pax”. El abogado argentino Silvia Correale ha sido nombrada “Postuladora” de la causa y será la encargada de recoger los documentos y los testimonios que posteriormente serán enviados a la Congregación para la Causa de los Santos.

El Cardenal Van Thuan llegó al Vaticano después de haber permanecido trece años en las cárceles del Vietnam reunificado bajo el control de las autoridades comunistas. Esa difícil y muy dolorosa experiencia permitió que madurara en su corazón un gran testimonio del perdón evangélico y del “amor al enemigo”, que influenciaría en los siguientes años las relaciones entre la Iglesia y las autoridades comunistas del país.

El Cardenal Van Thuân, nacido en Heu (Vietnam central), fue ordenado sacerdote en 1953 y, en 1967, obispo de Nha Trang al Sur de Hanoi. En 1975 fue nombrado Obispo coadjutor de Ho Chi Minh City, cuando fue arrestado para luego ser liberado y obligado al exilio en 1988.

A nivel local la Iglesia lo tiene como un punto de referencia. Mons. Joseph Marie Tran Phuong, Vicario general de la diócesis de Nah Trang destacó que “el Cardenal merece la gloria de los altares porque ha sido un siervo humilde que ha dado testimonio de la Buena Nueva”, recordándolo como “una persona de gran corazón y de fe profunda”. Muchos fieles de la Iglesia vietnamita, en las diócesis donde desarrolló su servicio pastoral como sacerdote y como obispo, lo recuerdan con mucha estima y afecto, reconociéndole un aporte importante en el desarrollo espiritual de la comunidad y también en el crecimiento personal de numerosos seminaristas, jóvenes, catequistas y familias.

Francois-Xavier Ngueyen Van Thuân era un hombre que “vivía de esperanza”. Ésta fue para él “la energía espiritual” que le permitió ser más fuerte que la brutalidad que intento someterlo y que termino convertida y fascinada. “Éste es el testimonio de fe que nos ha dejado este heroico pastor” afirmó Benedicto XVI en la audiencia concedida recientemente a los miembros del Pontificio Consejo Justicia y Paz, dicasterio que el prelado vietnamita guió desde que Juan Pablo II lo llamó en 1998 con este fin.

A nombre del Cardenal Van Thuân ha sido titulado el observatorio instituido para promover la doctrina social de la Iglesia a nivel internacional. Ésta fue una actividad —recordó Benedicto XVI— en la que el purpurado desaparecido en septiembre del 2002 se dedico con fervor, notándose un particular “celo por la evangelización de su Continente, Asía” sin que eso condicionase su “capacidad para coordinar las actividades de caridad y de promoción humana” en los lugares “más recónditos de la tierra”.


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